Autismo en personas mayores

Los diagnósticos de autismo en personas mayores, después de años de enmascarar los síntomas, pueden parecer desalentador, pero también puede ser un alivio y una vía de apoyo.

En los últimos 40 años, desde que el autismo se incluyó por primera vez en el DSM-III (1980), nuestra comprensión de este complejo diagnóstico ha mejorado a medida que cada vez más estadounidenses lo reciben.

Según los Centros de Control de Enfermedades (CDC), aproximadamente uno de cada 44 niños es diagnosticado de autismo y llega a convertirse en adulto con este trastorno.



Muchos adultos que no fueron diagnosticados de niños están recibiendo o buscando un diagnóstico. Dado que la mayor parte de las investigaciones sobre el autismo se centran en los niños, se carece de estudios sobre las necesidades de los adultos mayores con autismo y sobre los retos a los que se enfrenta un adulto al que se le diagnostica en una fase avanzada de su vida.

Las investigaciones, incluido un estudio de 2020, sugieren que el autismo en personas mayores hace que quien lo sufre sean más propensos a experimentar problemas de salud física y mental que las personas mayores de 65 años sin autismo.

Variedad de condiciones físicas en personas mayores con autismo

  • Osteoporosis
  • Cáncer
  • Enfermedades del corazón
  • Artritis
  • Trastornos cognitivos como la demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer

Muchas personas mayores que no han sido diagnosticadas formalmente de autismo son tratadas por ansiedad, trastornos del estado de ánimo y dificultades de socialización. A menudo se citan los problemas de salud mental como la razón de su diagnóstico, en lugar del autismo.

Sin un diagnóstico formal de autismo, las personas mayores pueden perderse los servicios de apoyo que pueden ayudarles a obtener una vivienda y atención médica, incluida la terapia y otras formas de atención a la salud mental.

Aunque el autismo afecta a cada persona de forma diferente, y el nivel de apoyo que necesita un adulto con autismo depende de la cantidad de cuidados que necesite, muchas personas encontrarán beneficios en el establecimiento de una red de seguridad de apoyo.

Algunos de los síntomas del autismo en las personas mayores son los mismos que los que los médicos identifican en los niños pequeños, como las escasas habilidades sociales y los comportamientos repetitivos y restrictivos.

Autismo en personas mayores

De hecho, muchos adultos diagnosticados de autismo más adelante señalan que sus síntomas eran evidentes desde una edad temprana, según un estudio de 2019.

Pero hoy en día, los niños suelen ser diagnosticados cuando las familias o los pediatras observan que no alcanzan los hitos del desarrollo o los cambios de comportamiento.

Los adultos que no fueron diagnosticados de niños suelen aprender a enmascarar sus síntomas de autismo para parecer neurotípicos e integrarse mejor en la sociedad. Esto puede ser extremadamente estresante, y este estrés puede conducir a otros problemas de salud mental y física con el tiempo.

Los adultos autistas de edad avanzada son más propensos que los adultos no autistas a padecer ciertas enfermedades físicas, sobre todo trastornos gastrointestinales, pero son menos propensos que los adultos diagnosticados en la infancia o los adultos jóvenes a padecer trastornos mentales coexistentes, comportamiento agresivo o diabetes.

Además, los adultos no diagnosticados pueden permanecer aislados socialmente, no cursar estudios superiores y seguir viviendo con familiares.

Otros síntomas y signos del autismo en adultos pueden ser

  • Aislamiento social: cerca del 40% de los adultos mayores con autismo pasan poco o ningún tiempo con amigos, según datos de los CDC.
  • Soledad.
  • Sentimientos de alienación social.
  • Sentimientos de rechazo social.
  • La adhesión a determinadas rutinas y la molestia cuando éstas se interrumpen.
  • Intereses obsesivos.
  • Funcionamiento ejecutivo deficiente; falta de capacidad de organización y planificación.

Las herramientas de detección que diagnostican el autismo en niños de tan sólo 18 meses pueden no ser aplicables a los adultos, cuyos síntomas pueden ser más pronunciados y estar mejor disimulados. Actualmente no existen normas para diagnosticar el autismo en adultos.

Para obtener un diagnóstico, el médico puede observar su comportamiento y hacerle preguntas sobre su vida, incluidos sus comportamientos sociales y emocionales, rutinas e intereses. Es posible que le remita a un psicólogo o psiquiatra para que lo evalúe.

A diferencia del diagnóstico de la infancia, en el que un miembro de la familia a menudo puede transmitir conversaciones en tiempo real sobre los hitos del desarrollo perdidos o los cambios conductuales y emocionales, el diagnóstico de un adulto puede depender de los recuerdos del propio adulto sobre los comportamientos de la infancia y otros síntomas.

Los temas relacionados con el empleo y las relaciones deberían incluirse en el examen de diagnóstico del autismo en adultos.

El autismo en personas mayores está mucho más presente en nuestra sociedad de los que nos pensamos.

La sensación de ser un «extraño» es común entre los adultos con autismo, muchos de los cuales han enmascarado los síntomas durante años para encajar mejor con sus compañeros.

Un profesional de la salud puede examinar a los adultos para detectar el autismo si están recibiendo tratamiento para la ansiedad relacionada con los cambios de rutina, la anticipación de los cambios o los problemas sensoriales.

En general, un curso de psicoterapia (terapia de conversación) debe acompañar al diagnóstico de autismo en adultos. La terapia puede ayudarles a lidiar con lo que puede ser un verdadero cambio en la forma en que se ven a sí mismos en relación con su mundo.

Una vez que tenga un diagnóstico, encontrar un médico con experiencia en el tratamiento de adultos con autismo puede ayudarle a obtener una mejor atención para algunos de los problemas físicos de los que tiene mayor riesgo.

Los grupos de apoyo en línea para adultos con autismo pueden darle fuerza tras el diagnóstico y aumentar su autoestima. Si te has quedado fuera del diagnóstico, sin poder entender por qué te sientes así, encontrar un lugar donde sientas que perteneces y donde la gente te entienda puede ser revelador.

Autismo en personas mayores

Enmascarar los síntomas del autismo en personas mayores puede suponer años de estrés para el cuerpo y la mente.

  • Buscar un diagnóstico puede hacer que esté más sano que nunca, tanto física como mentalmente.
  • Recibir un diagnóstico de autismo en la edad adulta puede suponer un shock o una sorpresa, pero muchos afirman también que supone un alivio.
  • Recibir un diagnóstico puede suponer una nueva sensación de control y la capacidad de planificar y gestionar mejor ciertas situaciones.
  • Además, recibir un diagnóstico puede abrir nuevas vías de apoyo, ya sea físico, como el alojamiento y la atención médica, o emocional, como un grupo de apoyo en línea.
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